El destino final de 'Chemo' en Sporting Cristal

27 de June de 2017 10:54
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El destino final de 'Chemo' en Sporting Cristal

21 de diciembre de 2005. La fiesta en el estadio Monumental de la UNSA de Arequipa se instaló desde el pitazo final de aquel Sporting Cristal 1 – Cienciano 0 por el título nacional y la consagración del elenco cervecero, que había obtenido en ese momento su estrella número 15. Ese era el Cristal de José ‘Chemo’ del Solar, quien a inicios de ese año tomó el cargo de entrenador asumiendo las consecuencias (la enemistad con la parcialidad de Universitario que lo tenía como uno de los grandes ídolos del club) pero cumpliendo con el objetivo primario que se trazó desde el inicio de la temporada.

De allí hasta acá han transcurrido más de 11 años. A Del Solar le tocó la infortunada experiencia de dirigir a la selección peruana y ser último en las Clasificatorias para Sudáfrica 2010, de cumplir otros otros roles dentro del fútbol (hizo las veces de comentarista deportivo), de volver al club con el que se identificó (la ‘U’), de salvar a la San Martín del descenso y finalmente la de pegar la vuelta al banquillo rimense.

Para la institución bajopontina, el objetivo de este año trascendía lo hecho en 2016 con Mariano Soso, temporada que desembocó en el título nacional: Cristal no solo tenía que estar preparado para repetir el plato, sino que lo más importante era consolidarse en el contexto internacional, la tarea pendiente de los últimos años. No obstante, el plantel celeste mostró un rostro desdibujado en la Copa Libertadores y no fue capaz de garantizar siquiera su presencia en la Copa Sudamericana. No ganó un solo partido, fue goleado en sus tres presentaciones fuera de casa y acabó último en su grupo con 2 puntos. ¿Campaña vergonzosa? Sin duda. Y probablemente fuera de cálculo en La Florida.

Ese cierre de campaña en Vila Belmiro, con el 4-0 que recibió del Santos hace poco más de un mes, era el preludio de lo que finalmente pasó en la mañana de este lunes y que ya se había anticipado en los medios postpresentación en el Virgen de Chapi ante Melgar: ‘Chemo’ no va más en Sporting Cristal. Todo le jugó en contra: su irregular Torneo de Verano en el que no pudo instalarse en la final y el paupérrimo Torneo Apertura en el que dejó al equipo en el duodécimo lugar con solo 6 unidades, a tres del colero.

Pero el factor más preponderante fue que su propuesta futbolística en el Rímac deslizó una gran interrogante que se sigue tejiendo: las desconexiones defensivas, en lo que va de la temporada, han sido alarmantes; el valor agregado de algunos foráneos (como Diego Ifrán y Rolando Blackburn) ha sido nulo, el considerable bajón en la línea de rendimiento de jugadores como Jorge Cazulo y Carlos Lobatón ha sido evidente, y los injertos que estimulan un recambio generacional adecuado tampoco han sido los acordes. A ello, incluso, se le atribuye una descompensación en la interna por cuestiones que trascienden en los pasillos de La Florida pero que igual terminaron preocupando; acaso lo más relevante, en ese aspecto, fue aquel diálogo, fuera de foco y en caliente, con Renzo Garcés en Ayacucho.

‘Chemo’ no va más en Cristal y su rumbo, dentro de la dirección técnica, es un albur. Para los celestes, en cambio, este puede ser el momento idóneo para reacomodar las piezas, concientizar a su plantilla de una propuesta coherente y volver a encontrarle el sentido a un objetivo que, cuanto menos, desde el plano local, está al alcance de las manos. Porque si hay un detalle que es indiscutible, ese es que el equipo cervecero, de modo nominal, línea por línea, es uno de los que está mejor constituidos en el torneo local.

La oportunidad, de manera transitoria, ha recaído en Pablo Zegarra, un exjugador identificado con la casa y que, amén a sus últimas campañas con la reserva (y por lo bien que se ha hablado de su propuesta con los juveniles rimenses en los últimos tiempos), tiene una oportunidad de oro para afianzarse en el cargo, promocionar su funcionalidad técnica y encontrarle el rumbo adecuado a una institución a la que siempre le urge ser el protagonista principal del campeonato: por el valor de su marca y porque esa exigencia siempre le obliga a ganar títulos.

 

 

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