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Rincón Blanquiazul: "Lo que perdimos en el camino" (OPINIÓN)

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Rincón Blanquiazul:
Publicado 30 de Abril de 2018

Por Maykoll Calderón
Twitter: @SoyAlPacine

Se acabó el Torneo de Verano, y aunque quedan fechas por cumplir, para Alianza Lima también se acabó la Copa Libertadores. Este es parte del saldo de la primera parte de una campaña que tras el título nacional se aguardaba con entusiasmo, pero terminó en una múltiple decepción que extiende los resultados que usualmente son los que mandan.

Los blanquiazules en apenas unos meses ha visto escapar todo lo logrado a lo largo de la temporada del título, poniendo en jaque incluso la continuidad del técnico Pablo Bengoechea, algo impensable al hablar de un hombre a quien todos asumíamos intocable en tienda blanquiazul. A estas alturas, el saldo negativo tiene a los íntimos en un estado de constante duda del que por ahora no parece hallar caminos para salir y en el que acumula más pérdidas de las que aparenta y que se pueden listar así:

Sueño Libertadores

Desde que se conoció el grupo que le tocaba a Alianza Lima en Copa Libertadores se avizoraba de lo complicado del reto. Con la idea de ir sumando de a pocos se planteó como objetivo, por lo menos, tentar la chance de tomar el tercer lugar que da el pase a la Sudamericana. El 0 a 0 con Boca Juniors en Lima arrancando marzo parecía el punto de partida en una campaña en la que al menos se iba a competir y caer de pie

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Lamentablemente habría que esperar más de un mes para el siguiente partido, ante Palmeiras, coincidiendo con el inicio del peor momento futbolístico del equipo del que apenas se recuperó con chispazos en el torneo local pero que en la Libertadores no alcanzó, con sucesivas derrotas en casa y visita con Junior, acumulando goles en contra pero ninguno a favor.

Los números dicen que Alianza Lima aún tiene esperanzas de Sudamericana si es que gana sus dos partidos restantes (en casa con Palmeiras y Boca en la Bombonera) siempre y cuando los xeneizes caigan en Colombia ante Junior, pero no hay nada en el fútbol blanquiazul que haga pensar es posible. A estas alturas lo único que se quiere es celebrar por lo menos un gol.

Caminos al Bicampeonato

Con la Libertadores jugándose en paralelo, era normal pensar que en el Torneo de Verano se iba a tratar de pelear hasta donde se podía. Esto se acabó rapidísimo con un resultado negativo tras otro que no permitió a los íntimos meter siquiera presión al líder de su grupo Sporting Cristal, acabando nada menos que en el quinto lugar entre ocho integrantes.

Y aunque se intenta no hacer drama al tener en cuenta que aún quedan el Apertura y Clausura para ver de llegar a las semifinales del campeonato, poco se dice de lo lejos que se ha quedado en el puntaje acumulado, donde ocupa el décimo puesto, súper complicado de remontar tomando en cuenta que acabar en lo más alto de esta tabla también otorga un puesto en la definición de fin de año. De pronto Alianza no ha perdido uno, sino prácticamente dos caminos para repetir el título nacional.

Confianza y solidez

Por muy criticado que era el estilo de Alianza Lima durante la temporada 2017 había dos cosas que lo caracterizaban: 1) Lo complicado que era anotarle, ya sea por mérito del bloque defensivo o por el brillante momento de Butrón para salvar cuando no quedaba más por hacer. 2) Sus múltiples maneras para llegar al gol, aún cuando el trámite del juego no era favorable, pero siempre hallando en una pelota parada, un remate de afuera, forzando la pelotera en el área o con alguna eventual combinación, la contundencia necesaria en el arco rival.

Hoy, todo eso forma parte del pasado. El problema de los laterales del año pasado se acentuó este año y los rivales advertidos de ello no dejaron de llenar el cántaro de agua hasta reventarse. Con puntos evidentemente tan vulnerables, sumados a una paulatina pérdida de agresividad en la marca, Alianza fracasó en casi todos los partidos en su intento de mantener su arco en cero. El nulo aporte del ataque, que apenas si despertó en el torneo local jugando en Matute, pero desaparecido en los juegos de visita y la Libertadores, convirtió a los blanquiazules en el equipo que nadie quiere imitar, aquel que usualmente recibe goles pero que no puede responder de la misma manera en el área contraria.

La confianza en el técnico

Si eres el técnico responsable de sacar a Alianza Lima campeón luego de diez años es más que obvio que semejante éxito te convertirá en alguien casi incuestionable. Pablo Bengoechea se ganó la confianza del hincha a punta de mucho trabajo y los resultados que este trajo. Él levantó rendimientos de jugadores cuestionados (Cruzado, Cachito, Hohberg, por nombrar algunos) y trajo refuerzos de su país que dieron la talla (Godoy y Aguiar).

Con la experiencia ganada y la alegría de su lado, ¿cómo podía equivocarse en su segundo año? Pues sí, se equivocó, y feo. Pretendió cambiar el estilo del equipo (pasar de ser vertical a tener más posesión) pero todos los refuerzos que trajo buscando eso le fallaron y feo. Ni Costa (que fue de mayor a menor), ni Lemos (de nulos méritos futbolísticos), ni Velarde (normalmente desaparecido en el campo), ni Leyes (sin goles este año, y apenas unos cuantos remates al arco, pecado siendo delantero) han aportado lo suficiente para pensar que merecen seguir teniendo minutos.

La insistencia de Bengoechea en continuar usándolos, a pesar de que no dejan de fallarle y rendir por debajo de lo que él espera merma su propia credibilidad. A estas alturas pareciera que el uruguayo está dispuesto a dar morir de la mano de aquellos que por ahora no le cumplen, con el riesgo de seguir prolongando los malos resultados del equipo. Con el Apertura a la vuelta de la esquina, el margen de error – y su crédito- es cada vez menor..

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