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Rincón Blanquiazul: los pecados de Pablo Bengoechea (OPINIÓN)

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Rincón Blanquiazul: los pecados de Pablo Bengoechea (OPINIÓN)
Publicado 20 de Abril de 2018

Por Maykoll Calderón
Twitter: @SoyAlPacine

En vísperas de lo que parece destinado a ser un semestre para el olvido, arranco con una idea: Pablo Bengoechea debe seguir al mando de Alianza Lima. El técnico uruguayo sigue siendo el mejor jale que ha hecho el club blanquiazul en los últimos años. La única diferencia es que en estos primeros meses parece haber perdido el ‘cheque en blanco’ con el que gozaba debido al título 2017.

A comparación con lo sucedido a estas alturas de la temporada pasada, en aquel entonces estaba claro que el Torneo de Verano, que apenas si daba acceso a la Pre Libertadores, era un laboratorio para encontrar el equipo ideal de cara al Apertura y Clausura. Ahora, de golpe, el pobre rendimiento íntimo ha significado no poder pelear nuevamente un Torneo de Verano mucho más valioso, con pase a las semifinales por el título nacional, y además quedar al borde de la eliminación de la Copa Libertadores, ilusión de los hinchas que esperaban con ansías la vuelta a esta competencia.


Foto: Raúl Sifuentes/MovistarDeportes

Esta cosecha lamentablemente parece consecuente resultado para una serie de errores que no se han dejado de acumular y que en muchos casos son compartidos por el técnico con la gerencia deportiva del club que ejerce Gustavo Zevallos. Enumeramos solo algunos:

Los laterales sacrificados

Dos de los puntos más débiles durante la campaña del campeonato fueron los laterales y el 9. Bengoechea encontró solidez defensiva para ocultar errores y mucho gol entre sus volantes para maquillar estas deficiencias.

El reto era por fin reforzar esas líneas y no se hizo. Alianza en todo lo que va del año ha apelado para el lateral derechos a volantes con ganas de jugar como José Marina y José Cotrina, sumado a Luis Garro, otro volante natural que desde el año pasado ya había hecho el sacrificio en busca de minutos, todos expuestos a la crítica en un puesto que los viene triturando, sin chances de mostrarse en donde mejor pueden rendir. A ellos se suma ahora Hansell Riojas, pero solo con posibilidades de jugar en el torneo local.

Recientemente el lado izquierdo parece haber encontrado algo de tranquilidad con las correctas actuaciones de José Guidino ante la U y Junior – a pesar de la derrota – sin embargo, es difícil saber si será flor de un día, o si luego habrá que volver con el irregular Francisco Duclós.

Se fue el gol

Similar es el caso del 9. El año pasado se tenía al muy criticado Lionard Pajoy, para el que llegó luego Gabriel Leyes como competencia. Este año, con el colombiano fuera, apenas si se trajo a Janio Pósito con la idea de usarlo en duelos de altura, es decir, como relevo, y no pensando en ser el hombre gol en los partidos importantes del campeonato local y Libertadores.

Gran porcentaje de los goles aliancistas del título vinieron de los pies de Luis Aguiar, Germán Pacheco y en menor medida Pajoy, y si bien por distintos motivos es entendible que no continuaran en el plantel, la obligación era hallar reemplazos que no hagan sentir su ausencia, dar el salto de calidad de cara al gol. El resultado es la perdida de variantes y peligrosidad en el área rival, algo que también era muy obvio podía ocurrir al hacer tantos cambios en un sector de la cancha donde el margen de error es mínimo.


Foto: Raúl Sifuentes/MovistarDeportes

Que la primera opción para el 9 sea un jugador que ve como última opción disparar al arco y que cree que lo suyo se compensa a base de presionar la salida rival y entrar en fricción con los defensas, como el

es caso de Leyes, desnuda lo mal que se está en ese sector de la cancha. A estas alturas es preferible ver a Gonzalo Sánchez (18 años, con 8 goles en la actual Reserva) fallando oportunidades que tener en cancha a alguien que no sabe generarse siquiera una.

Deuda internacional

Las estadísticas son lapidarias. Desde que Bengoechea es técnico grone, Alianza ha perdido todos sus partidos internacionales en Matute (Palestino, Independiente, Delfín, Audax Italiano y Junior) y lo que es peor, sin anotar si quiera un gol.

Desde que se logró el título del Apertura en agosto pasado y, por ende, logrado el pase a la Libertadores, se sabía que el reto era borrar la mala imagen internacional blanquiazul. Se tenía incluso la experiencia de la pasada Copa Sudamericana donde, a pesar que la serie terminó apenas 0-1 a favor del luego campeón Independiente de Argentina, los íntimos fueron superados en el juego.


Foto: Raúl Sifuentes/MovistarDeportes

Salvo el partido ante Boca Juniors -jugado en el Nacional -, no dio la sensación en todo este tiempo con el uruguayo que se haya competido de igual a igual con nuestros rivales internacionales de turno. Objetivo sin cumplir.

El yerno

Parece un tema menor pero no lo es. Pablo Bengoechea con resultados se ganó la confianza del club y la capacidad de decidir, dentro de la precaria economía actual, los refuerzos a traer. El rendimiento de estos ha dejado mucho que desear, ninguno está a la altura del reto y convertidos (salvo Tomás Costa y quizá ahora Guidino) más en piezas de recambio que en competidores por el puesto de titular.

Si bien un bajo rendimiento futbolístico es posible en cualquier equipo de fútbol, lo cuestionable es incorporar elementos que no estén en capacidad de ser opciones. Ahí es donde encaja Maximiliano Lemos, un volante de características poco claras, mediocres antecedentes, rendimiento pobre y que encima carga con el sambenito de ser el ‘yerno’ del DT, dato anecdótico quizá pero que deja expuesto al jugador y al propio entrenador.

En tales circunstancias a Lemos le tocaba rendir del triple de lo esperado de él, sobre todo en un puesto ya bastante poblado de jugadores con mayores recursos. Cada presencia suya en el once – todas con partidos de 4 puntos para abajo – o en el banco, es un golpe a la credibilidad con la que contaba Bengoechea. Con la recuperación de Oscar Vílchez, es probable Lemos tenga menos minutos en cancha, estadística lamentable para un elemento que ocupa plaza de extranjero, obligado a marcar diferencia.

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