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"A cuidar lo ganado", por Diego Rebagliati [OPINIÓN]

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Publicado 15 de Julio de 2019

Salíamos los peruanos del Maracaná e inevitablemente se nos cruzaban las emociones. La final perdida estaba ahí, la evidente superioridad de Brasil no resistía análisis pero en la otra mano estaba el orgullo intacto. Nuestra selección había jugado la final, y se mostró con el equipo híper competitivo de la segunda fase de la Copa, incluso tuvo 10 minutos brillantes en los que Brasil se asustó de verdad.

Ha pasado una semana, ya habló bastante Gareca y volvió al perfil bajo. A un discurso lleno de mensajes de fondo, alejado de los titulares pomposos. Aunque dejó varias líneas con margen para interpretar lo que viene para la selección, lo que él pretende del equipo y los errores que no se pueden volver a cometer.

“Volvimos a ser un equipo confiable y competitivo”, dijo el profe. En la palabra “volvimos” está la clave. Al inicio de la Copa y en algún momento de los amistosos dejemos de serlo. Gareca no va salir con el dedo acusador a detallar las razones ni individualizar a los que perdieron el foco. Sin embargo, queda claro que se perdió humildad, contracción al trabajo, y varios empezaron a sentir que eran, por sí mismos, más importantes que el colectivo. Eso no va más. Sin la capacidad de entender como algo permanente y no negociable el concepto del “nosotros” por encima del “yo”, esta selección no es ni confiable ni competitiva.

La gran ventaja de Perú en el durísimo mundo del fútbol de selecciones sudamericanas es el tiempo de trabajo de Gareca y lo sostenible del proyecto. Porque ya tiene una base definida de futbolistas, que además está creciendo con cada vez más jugadores competentes internacionalmente. Además el proyecto cuenta con el respaldo firme de un Director de Selecciones que no se deja llevar por el alarmismo en la derrota ni por el triunfalismo en la victoria. El equilibrio de Oblitas le da a Gareca y sus colaboradores la serenidad para corregir sobre el error y trabajar con una estabilidad que en el mundo del fútbol no es habitual.

Estos años de trabajo y este proyecto tan respaldado nos pone a la par de selecciones que tienen individualmente mejores y más cotizados futbolistas. El colectivo de Perú potencia a sus jugadores a niveles muy por encima de lo que habitualmente rinden en sus equipos. En los momentos que este concepto se ha desviado hemos vuelto a ser una selección vulnerable y frágil.

Vienen seis amistosos previos al inicio de las clasificatorias. Casi todos contra futuros rivales en ese apasionante torneo, que tiene como premio nada menos que el Mundial. Que los triunfos o derrotas en estos amistosos no nos confundan. La selección terminó la Copa América en gran forma, con altísimo fútbol y la autoestima muy recuperada luego de tocar fondo en primera fase. Sostener el equilibrio hasta marzo es el reto.* La pretensión tiene que ser empezar la eliminatoria mirando la tabla desde arriba*, sostenernos del quinto lugar hacia adelante. No correr de atrás ni haciendo matemáticas como siempre ha ocurrido. Hay equipo, hay liderazgo, hay trabajo, hay credibilidad y por encima de todo hay un proyecto. A cuidar lo ganado.

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